Crónica de la Vigilia del Valle

Este viernes ha quedado patente que este susodicho “régimen de libertades” es una patraña… o mejor dicho una estafa, porque sólo rige para algunos. Para los demás rige el principio de “obediencia a la autoridad”, por muy arbitraria y despótica que sea. Por eso tanto afán por conseguir el poder, para MANDAR, como corresponde a los innumerables dictadores que han okupado el lugar de aquél a quien tanto vituperan, Francisco Franco… porque les hacía la competencia. Pero en su tiempo el Poder estaba sometido a la ley y lo que no estaba prohibido estaba permitido (casi todo). Hoy no. Lo que está permitido depende del arbitrio del cacique político de turno, no de la lay, desde los técnicos municipales hasta Patrimonio Nacional. Por eso nos prohibió ayer rezar en la explanada del Valle de los Caídos e incluso hasta PERMANECER ALLÍ. Fuimos expulsados de un lugar público al que habíamos accedido pagando la entrada, después de apagarnos el altavoz y el megáfono y amenazarnos con una multa si no evacuábamos. Dos patrullas de la Guardia Civil se personaron en la explanada a las 19:15 para reprimir un acto peligrosísimo de unas 60 personas rezando ante la Basílica y prohibirnos encender las velitas que previamente habíamos colocado en el suelo DE PIEDRA formando un mensaje. Por lo visto había peligro de incendio! Y no sólo eso, sino que hasta se nos impidió oír la música que acompañaba al encendido de las velitas EN EL PROPIO MÓVIL de los asistentes! BOCHORNOSO! Dictadura pura y dura!

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Sin embargo la Vigilia fue un éxito, porque empezamos antes de la hora y conseguimos dedicar casi una hora a la oración, con decenas de valientes que resistieron las presiones del Sistema para impedirles ejercer sus derechos –  la prohibición de la Vigilia fue anunciada por tierra, mar y aire como si de un acto proetarra se tratara…. qué digo, si están en el gobierno! Según cuentan, se anunció en los informativos de TV y en los principales periódicos, además de las redes sociales… que importantes somos!  Realmente es muy preocupante para este gobierno que la gente se atreva a ejercer sus derechos a pesar de su represión. Y de pronto los rojos se han convertido en modélicos ciudadanos respetuosos de la ley… maravillas del Poder!

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Y para más INRI y escarnio, nos tomaron por idiotas, alegando que la salida del recinto del Valle cerraba a las 7…. falso de toda falsedad. El día que lo quemaron, estaba la salida abierta a las 9:30 de la noche cuando pasó una de nuestro grupo y dió la voz de alarma en la garita, para su sorpresa, pues no sabían nada. La salida no cierra porque el Valle no es una cárcel, y los que están en la Hospedería pueden salir libremente, así como los que desean permanecer y cenar después del cierre de la Basílica, que eso sí es a las 7. Encima de reprimirnos nos pretenden engañar! Todo MUY LAMENTABLE y propio de una VERDADERA dictadura. Y todos los medios y televisiones allí presentes para cubrir tan importante evento (?!) – muchos – fueron testigo de ello: Reuters, Telecinco, Antena 3, Telemadrid, El Español, Agencia EFE… etc.  Hasta ellos se sonrojaron.

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Por cierto, los monjes del Valle no tienen autoridad sobre la explanada de la Basílica, ni la Delegación ni Patrimonio tienen nada que decir sobre unos visitantes del Valle que decidan rezar en la explanada. Y tampoco, que yo sepa, hay ninguna ley que prohiba poner música en el recinto del Valle. Lo dicho, un despotismo propio de los rojos que nos gobiernan y de este Sistema pseudodemocrático.

Ya que no pudimos ponerla en el acto con el encendido de las velas, compartimos aquí la canción que pedimos a los asistentes que vieran en sus propios móviles, mientras le pedían a Dios que pudiéramos reconquistar el paraíso que un dia tuvimos con el Régimen de Franco:

Y no soy la única que lo afirma

QUEJA ANTE LA GUARDIA CIVIL de un asistente a la Vigilia y enviada a MxE

A la atención del Jefe del Cuartel de la Guardia Civil de San Lorenzo de El Escorial.

Mi muy respetado y admirado Sr. Teniente:

Hace dos semanas, un viernes del pasado mes de agosto, mostrando el Valle de los Caídos a una visitante amiga (vivo en El Escorial desde hace 38 años), al salir de la Basílica, que estaba cerrando por ser las siete de la tarde, aproximadamente, nos encontramos con un grupo de unas cien personas, mayormente ancianos y niños, algunos de pecho o en carritos, que a la puerta principal, bajo la imponente Piedad de Ávalos, a los pies de la Santa Cruz, estaban, dispersas ¾unas veinte en la escalinata, algunas con camisetas que rezaban Movimiento por España, o algo así¾, escuchando música religiosa, concretamente canto gregoriano.

Apareció de repente un todoterreno de la GC con cinco “números” (agentes me gusta más), cuyo jefe, alto, cabello blanco, conminó a la reunión a abandonar el recinto, a apagar la música y a dejar los rezos (Salmos) que en ese momento se estaban iniciando dirigidos por una señora o señorita de mediana edad y que, por lo visto, tras ellos, culminarían con el encendido de las pequeñas velas que algunas personas portaban. Ignoro los motivos de la reunión, pero imagino que sería para orar por el GENERALÍSIMO FRANCISCO FRANCO, enterrado allí, liberador, entre otras cosas del Alcázar de Toledo, hasta tal punto bien defendido por la GC. que ésta recibió la Laureada Colectiva, conseguida también por la defensa del Santuario de la Virgen de la Cabeza, por la del Cuartel de Tocina y por la de la ciudad de Oviedo (pero claro, eran otros tiempos, tiempos de honor, de valor, de sacrificio, de patriotismo). Un helicóptero sobrevoló la zona. Preguntado el GC. que parecía llevar la voz cantante (ignoramos su nombre, número de identificación, rango, procedencia, etc., porque se negó a identificarse) de las razones de su presencia allí y de su acoso a tan pacífico y tierno personal, se negó a dar explicaciones.

Yo me dirigí a él en varias ocasiones y obtuve, como las demás personas allí presentes, la callada por respuesta; a veces, sonreía, miraba para otro lado o musitaba: “son órdenes”, “abandonen el recinto”, “van a cerrar”, “el Patrimonio”, “no se puede poner música”, y otras incongruencias. Y digo esto porque, p. ej., el Valle no se cierra para los alojados en él; o porque al ser un lugar de oración, NADIE puede impedir que en cualquier lugar del reciento (hasta en los aseos o en el bar que han dejado abierto, lo demás está cerrado como muy bien saben Vds. por molestar y por odio al lugar) una persona o una asociación rece o ponga verlas a Dios, a Cristo, a la Santísima Virgen, a los santos, al CAUDILLO o a cualquiera de los muertos allí enterrados… ¡incluso al diablo, faltaría más!

Pero es que para más inri, unas semanas antes hubo una gran concentración (creo que auspiciada por este mismo grupo) que colapsó carreteras y accesos al Valle, y la Benemérita brilló por su ausencia en el recinto, inhibiéndose totalmente del orden y circulación en él, teniendo la gente misma que organizar la cola de acceso y la forma de aparcar y estacionar, entrar y salir. Tampoco hubo ni bomberos, ni ambulancias, ni Cruz Roja, ni servicio de información, ni Samur, ni servicio de orden ni nada de nada.  Tal fue el gentío, que tuvo que cerrarse la Basílica porque no cabía un alfiler y mi familia y amigos tuvimos que asistir a Misa en la capilla de la Hospedería. Sí vi un retén en la puerta de acceso al templo (dos guardias); a uno de ellos le pregunté por el evidente “desastre” y me dijo que ellos cumplían “órdenes de arriba”, NO del Patrimonio (como es natural, por otro lado), de no hacer nada, sólo de vigilar un poquito, discretamente. ¡Acabáramos! Naturalmente, en ese caso, dada la multitud, ningún agente se atrevió a prohibir ni cantos, ni gritos, ni pancartas, ni cirios, ni banderas, ni arengas, ni fotos, ni nada de nada…

En cierto momento, al ver el coche de los agentes beneméritos, le pregunté al que hacía de jefe (los otros, en verdad, tenían una pinta horrible ¾eran la comidilla de todos los allí presentes, aunque no se metían con nadie¾, que más parecían gitanos o quinquis que guardias civiles: uno gordo, moreno, barrigudo; el otro, un melenas; el de aquí con pinta chulesca, con gafas negras, jovencito¾estos dos últimos charlando todo el tiempo con una rubia imponente de pantalones vaqueros rotos, a la moda; otro, detrás, no comment…) si me pasaría algo si me subía sobre el capó del coche, sin saltar, eso sí, sin romper nada, a la moda catalano-separatista pero en débil, suave… Se me quedó mirando, sorprendido, y apartó la mirada.

También le pregunté si no le daba vergüenza acosar a este pequeño grupo de orantes tras ver en TV., una y otra vez, a miles de sus compañeros ser expulsados de Cataluña con el rabo entre las piernas, insultados, abucheados, empujados, tratados como ganado de piara ¡y por las mismísimas autoridades catalanas y del gobierno central! Insistí en la vergüenza que sentimos muchos ciudadanos cada vez que vemos a un GC. (de agente a General) dar la mano, abrazar, sonreír y saludar marcialmente, ¡fiiiiirmés!, a uno de estos gerifaltes traidores, golpistas y separatistas con el churro amarillo en la solapa ¡y a la puerta de las prisiones! ¡y pagados con nuestros impuestos!

Hice ver también a aquel guardia sin tricornio que bien podía dejar tranquilos a aquellos fieles católicos, coger su 4×4 y largarse a Cataluña a defender a los hijos de los civiles allí acosados, vejados, humillados, insultados por los traidores funcionarios pagados por ellos mismos, y que ese tópico de la obediencia debida está regulado en los mismos estatutos de la Benemérita e internacionalmente no amparado cuando el militar observa un abuso de la autoridad superior que tiene la obligación de denunciar jerárquicamente en beneficio del Cuerpo, del Ejército y de la Comunidad Civil.[1]

 Los allí presentes oyeron todas estas consideraciones y aquellos guardias quedaron prontamente tachados de cobardes, consentidores, deshonrados, y otras delicadezas, aunque educadas lindezas, por atreverse a acosar en los aledaños de un recinto consagrado, nada más y nada menos que por el papa San Juan XXIII, a unos cuantos fieles católicos. Lugar, además, donde reposan los restos del gran valedor de Vds., su GENERALÍSIMO FRANCO y, seguramente, los de muchos guardias civiles muertos heroicamente o asesinados en la Guerra de la Cruzada de Liberación de España.

¡Ay, señores, jefes y oficiales, si Ahumada se levantara de su tumba! ¡Ay, qué lastima de tu sangre derramada, Capitán Cortés, al que tus compañeros de armas actuales han dejado humillar en tantos lugares borrando tu nombre y destrozando  tu imagen, como han hecho, están haciendo y harán con tantos guardias civiles Laureados como él (Ctes. López de Aro, Serra y Algarra; Cap.  Nart; Tte. Casado; Sgtos. Incausa, Vega y Blanco; Cabos Apala y Moreno; Guardias Terrón, Amate, Rivera, Roig y Rayo) y con los demás valientes, heroicos, honrados, fieles y patriotas SOLDADOS DE ESPAÑA DE LA BENEMÉRITA!

José-María Díaz-Regañón Teresa
c/ Las Rosas, 8 (p/49)
Urb. Alcor, 2
28280-El Escorial-Madrid

PS/ Es copia, más o menos al pie de la letra, de la carta que entregué personalmente en la 4ª semana de septiembre de 2018 en la ventanilla de información del mismo cuartel en sobre abierto e inspeccionada por el agente encargado a petición propia.

Un coche de la G.C. con dos agentes se personó en mi domicilio hace un par de días para hablar conmigo, pero no me encontraba en casa. Ayer mismo el Tte. del puesto tuvo la amabilidad de llamarme por teléfono y tuvimos una larga charla. Quedó en contestarme por escrito.

Pueden Vds. hacer uso de esta mi carte, si lo consideraran necesario, basar en ella alguna denuncia, protesta o reclamación o hacerla pública, o esperar, mejor, a las explicaciones del oficial de la Guardia Civil.

[1] Este párrafo en negrita ha sido añadido después para posterior reflexión y desarrollo.

 

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Un pensamiento en “Crónica de la Vigilia del Valle

  1. AFRISPANO.
    ORACIÓN:
    Por nuestros pusilánimes, miserables y desagradecidos obispos, -incluidos los tres monumentales hipócritas, cardenales Blázquez, Cañizares y Ossoro-, sin valentía para defender la Basílica Del Valle de los Caídos, ni al católico y defensor del catolicismo, sepultado bajo su suelo y amparo, nuestro más querídísimo y añorado Caudillo, Don FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE.

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